Culturales y deportivas

Crónica de un viaje: Noruega.

La teoría más común sobre lo que el pintor noruego Edvar Munch quiso expresar en su cuadro El Grito es que quiso pintar al hombre moderno en un profunda angustia y desesperación existencial. Yo tengo otra teoría. Para pintar El Grito Munch se inspiró al ver la cara de un español cuando le dieron la cuenta por una ronda de cervezas. En Noruega, país que tiene paisajes naturales de los más bellos del mundo y que no es miembro de la Unión Europea, una cerveza te puede costar noventa coronas (casi diez euros). Doce euros te puede costar un paquete de tabaco, veinte un sándwich, quince una camiseta y orinar un euro. Así que si vas a un restaurante y pides una cerveza, ya sabes que te cuesta once euros: diez por el líquido y uno por mearlo. Por cierto allí todo el mundo paga con tarjeta de crédito: desde los cafés hasta los imperdibles. Y hay servicios públicos donde entras a orinar y tienes que pasar la tarjeta de crédito. Los billetes de diez y veinte coronas se ven, pero cada vez menos.

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